El abandono perros, no sólo es una acción cruel, sino que tiene consecuencias negativas para la sociedad, pues no solo degrada la calidad del entorno, con animales que deambulan perdidos por las calles sin higiene ni cuidados, sino que hay otra consecuencia menos visible pero no menos importante, es que nos degradamos como sociedad propiamente, pues los valores morales y éticos, se ven menoscabados al permitir que eso ocurra. Es necesario combatir el abandono perros con políticas municipales que tiendan al control de la población canina y que garantice su seguridad y su bienestar, denunciando el maltrato y la explotación. También se necesitan políticas educativas desde el colegio, para educar en el respeto de sus derechos. Las campañas de adopción y esterilización, deberían estar amparadas por los gobiernos locales con el fin de reducir el número de perros que posteriormente no encontrarán hogar, y propiciar que los que fueron abandonados tengan una segunda oportunidad. Un perro no es un juguete.